El modo de crear tal modelo es imaginar cuál de los que están en torno a nosotros sabe cómo conformarse al protocolo, a la rectitud y a las conveniencias; cuál demuestra la mayor valentía; cuál es el más elocuente; cuál es aquél cuyo comportamiento es el más irreprochable; cuál es el más íntegro; cuál tiene el
mayor espíritu de decisión en caso de crisis. A partir de todos estos elementos, es necesario imaginar un ser reuniendo todas estas cualidades. La síntesis constituirá un excelente modelo, digno de ser imitado. Es cierto que en todo arte es muy difícil aprender los puntos fuertes del maestro, pero en cambio, sus puntos débiles son imitados fácilmente. Estos no son, desde luego, de ninguna utilidad para sus discípulos. Por ejemplo, algunos conocen perfectamente la etiqueta pero no son íntegros. Cuando uno intenta tomar por modelo este tipo de persona, siempre tiene tendencia a descuidar la etiqueta y a no imitar más que la ausencia de integridad. Cuando uno aprende a apreciar los puntos fuertes de los demás, cada persona puede volverse un maestro o en público. Si es negligente cuando está en período de descanso, el público sólo lo percibirá bajo este aspecto.
No hay comentarios:
Publicar un comentario